Aquí tienes algunos ejemplos sobre como trabajar con alumnos con TDAH en el aula

El Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDAH) es un trastorno de origen neurobiológico. Se caracteriza por varios síntomas como la desatención que se traduce en la incapacidad de resistirse a estímulos irrelevantes, lo que dificulta su concentración durante mucho tiempo y, por tanto el mantenimiento del “trabajo consistente” en una tarea, por un periodo de tiempo más o menos largo.

Además, en ocasiones también se encuentra entre los alumnos con TDAH la hiperactividad e impulsividad que interfieren de manera negativa en su aprendizaje y/o comportamiento. Estos síntomas pueden manifestarse conjuntamente o bien predominar solamente uno de ellos.

¿Qué Dificultades presentan los Alumnos con TDAH?

Por tanto, es frecuente que el alumno con TDAH presente además dificultades de aprendizaje en matemáticas, lectura, escritura…

En cuanto a las dificultades encontramos:

  • Mantener la atención de forma sostenida y gran facilidad para la distracción.
  • Falta de capacidad en la generación de motivación, cuando las tareas no tienen ninguna consecuencia inmediata o atracción para ellos.
  • El rendimiento académico está por debajo de su capacidad.

Todo ello afecta a:

  • Calidad del trabajo (pobre, incompleto, mal presentado…).
  • Cantidad de trabajo (no suelen terminarlos o lo terminan rápido y mal).
  • Velocidad de trabajo (muy lento o muy rápido y con muchos errores).
  • Rendimiento (puede variar significativamente de un momento para otro).
  • Automotivación (les cuesta mantener el esfuerzo).
  • Inhibición conductual. Pueden iniciar una tarea correctamente, pero después de un tiempo se dejan llevar por estímulos que en esos momentos son más atractivos. Generando a veces, conductas no deseadas en el aula, no porque no conozcan las normas o el funcionamiento de una clase.
  • Dificultades para iniciar el trabajo de forma autónoma.
  • Dificultad en la regulación de las emociones.
  • Baja habilidad para “parar y pensar” antes de actuar.

¿Qué puedo hacer como Docente?

El grado de dificultad que los alumnos presentan depende de muchos factores. Nuestra labor como docentes es clave en el desarrollo y evolución de este trastorno.

Nuestras actuaciones como docentes deben ir dirigidas en esta dirección.

Ambiente estructurado y predecible:

  • Sentarlos cerca del profesor para facilitar el permanente contacto visual y la supervisión de las tareas, en un sitio espacioso, lejos de puertas y ventanas, evitando distracciones. Y junto a un compañero tranquilo que pueda servir de modelo positivo.
  • Procurar informar siempre de las reglas y/o normas de la clase: es conveniente que estén siempre a la vista del alumno.
  • Tener el horario semanal en algún lugar visible del aula y procurar anticipar las novedades.

Excursiones y actividades especiales:

  • Preparar al alumno para el acontecimiento extraordinario, explicando con antelación a dónde van y cuál es el comportamiento que se espera de él.
  • Anticipar posibles conductas no permitidas y establecer consecuencias previamente.

Tareas:

  • El profesor debe asegurarse que el alumno ha recibido las instrucciones completas.
  • Ofrécele más tiempo, se le puede entregar la actividad el primero y recogerla el último.
  • El alumno con TDAH necesita combinar cortos periodos de atención con acción manipulativa. La mejor opción es dividir la tarea en pequeños pasos e ir supervisando.
  • Una vez por semana, ofrecerle un tiempo para ordenar el contenido de sus cuadernos.

Autoestima/ motivación:

  • Hacerle ser líder o protagonista en algunos momentos mejorará su autoestima.
  • Reforzarle positivamente en todo aquello que salga bien; necesitan no sólo tener éxito sino que se lo subrayen.
  • Comentar con él/ella que cosas le van ayudando y resultando útiles. Corregir errores y hacerle ver donde se ha equivocado, fomentará que para la próxima vez esté más pendiente. Intentar hacerlo en el momento.

Exámenes:

  • En la situación de examen acercarnos a él/ella para asegurarnos de que ha entendido bien lo que se le pregunta. Leer previamente las preguntas en voz alta.
  • Comprobar que está marcando lo importante e intentar elaborar preguntas directas y concisas.
  • Si se trata de un examen largo, hacérselo en dos días o dos momentos diferentes. Procurar que sean a primera hora del día, y evitar, en la medida de lo posible, poner más de un examen por día.

En resumen nuestra acción con este tipo de alumnado debe centrarse en 3 pilares fundamentales: crear un ambiente estructurado y predecible, indicaciones precisas y concisas; y refuerzos positivos para aumentar su autoestima.

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