Aquí os dejamos algunos consejos para mejorar los problemas de convivencia escolar.

La semana pasada iniciamos una serie de artículos sobre convivencia que esperamos sean de interés para el desarrollo de tus supuestos prácticos.

Vimos algunas de las conductas disruptivas más habituales y también la clasificación de los estilos de enseñanza en función de su mayor o menor nivel de permisividad.

En el artículo de hoy vamos a indicar algunas estrategias que te pueden servir para mejorar el nivel de gestión del aula y que puedes incorporar en tu supuesto práctico (ejemplos).

Hemos de partir de que no existen “soluciones mágicas” en educación y de que aunque contemos con herramientas contrastadas que han demostrado su eficacia, existen multitud de factores que pueden favorecer o entorpecer el éxito.

Veamos cómo solucionar problemas de convivencia escolar.

Diferencias entre disciplina proactiva y disciplina reactiva

Para comenzar diferenciaremos entre lo que denominamos disciplina proactiva y disciplina reactiva.

La disciplina reactiva es aquella que se centra en problemas pasados y en saldar cuentas.

Sin embargo, la perspectiva proactiva convierte la resolución de un conflicto actual en una forma de prevención ante conflictos futuros.

Disciplina proactiva

  • Actúa a priori, se anticipa a los problemas.
  • Intenta resolver el futuro.
  • Considera el orden como un medio para facilitar el aprendizaje.
  • Busca construir la convivencia.
  • Ve los conflictos como una oportunidad
  • Ve los conflictos como algo natural y positivo.
  • Considera que las situaciones merecen ser analizadas para que no vuelvan a ocurrir.

Disciplina reactiva

  • Actúa una vez que se ha producido el problema.
  • Intenta resolver el pasado.
  • Considera el orden como un fin en sí mismo.
  • Busca ajustar cuentas.
  • Ve los conflictos como un problema.
  • Ve los conflictos como algo extraordinario y negativo, en lugar de algo normal en las relaciones personales.
  • Considera que las conductas inadecuadas “merecen un castigo”.

¿Cuáles son las normas efectivas de convivencia?

Una vez realizadas estas consideraciones hemos de ver la manera de establecer normas efectivas de convivencia.

Es conveniente distinguir dos tipos de normas:

Normas explícitas de convivencia

Las normas explícitas de convivencia están redactadas por escrito, son las que de forma clara regulan la convivencia.

Han de reunir una serie de requisitos:

  • Es conveniente que sean pocas, ya que un exceso de normas crearía un ambiente excesivamente rígido.
  • Tienen que estar claras y no albergar ninguna duda sobre lo que pretenden.
  • Han de ser cumplidas. En caso de que se incumplan sistemáticamente es mejor suprimirlas.
  • Deben ser flexibles, es decir, modificarse cuando no cumplan la función para la que se formularon.

Normas implícitas de convivencia

Las normas implícitas de convivencia son aquellas que, sin estar formalmente redactadas, rigen de hecho el funcionamiento del grupo.

Si hay contradicción entre las normas explícitas e implícitas, siempre se resolverá  a favor de las implícitas.

Es por ello que si se detecta que una norma explícita está incidiendo negativamente en el clima del aula, hay que convertirla e implícita para poder hacerla cumplir y que haya consecuencias en caso de que no sea así.

Por otra parte, no se debe instaurar una norma que no se pueda hacer cumplir.

También es fundamental que en la redacción de las normas participe todo el grupo y también en las consecuencias que se derivarán de su incumplimiento.

La implicación del alumnado será mucho mayor si se hace de esta manera, puesto que no lo experimentarán como algo ajeno a ellos e impuesto desde fuera.

¿Cómo captar la atención del alumnado?

Otro aspecto fundamental es captar la atención de los alumnos/as, siendo este es un requisito fundamental a la hora mantener el control del aula.

Es por ello que el docente ha de contar con estrategias tanto para captar la atención como para mantenerla durante períodos  variables de tiempo.

Es  imprescindible para lograr este control atencional tener en cuenta algunos aspectos fundamentales:

  • Comenzar la clase de forma rápida y puntual, evitando demoras innecesarias, conversaciones largas entre compañeros al inicio de la jornada,…
  • Garantizar que TODOS los alumnos, sin excepción están atentos en el momento de comenzar.
  • Llamar la atención de los alumnos que están distraídos, de forma personalizada, obviando llamadas generales en las que algunos puedan no darse por aludidos.
  • Cuidar que los alumnos con más posibilidades de distraerse estén colocados estratégicamente en el aula, de forma que se sitúen más cerca del profesor.
  • Iniciar la clase con preguntas u otro tipo de tareas que sean incompatibles con la distracción.
  • Cambiar de actividad con frecuencia para evitar el tedio que supone una tarea excesivamente larga, especialmente para aquellos alumnos con más dificultades atencionales.
  • Alternar modalidades distintas a la hora de presentar contenidos: explicaciones orales, lecturas, presentaciones en formato digital, vídeos.

De esta forma atendemos también a las distintas formas de procesamiento de la información que requiere la diversidad del alumnado y atendemos a otro concepto que también introduciremos más adelante, el de las inteligencias múltiples.