Los avances científicos más recientes han dado lugar a una nueva disciplina, la Neuroeducación, en la que confluyen los conocimientos generados por la Neurociencia, la Pedagogía y la Psicología. Estos nuevos conocimientos nos aportan información muy relevante acerca de cómo se produce el proceso de enseñanza y aprendizaje.

La Neuroeducación aprovecha los conocimientos sobre cómo funciona el cerebro, integrando  varias disciplinas científicas en un intento de mejorar y potenciar tanto los procesos de aprendizaje de los estudiantes, como los de enseñanza por parte de los profesores.

Uno de los principios más relevantes de esta ciencia es que la emoción y la cognición son procesos que van unidos y que se interrelacionan entre sí para dar como resultado final la conducta del sujeto.

La información que una persona recibe en primera instancia, en cualquier entorno en el que se encuentre, es básicamente sensorial. Esto significa que los pensamientos y las funciones cognitivas e intelectuales (ideas, pensamientos, atención, memoria, planificación, dirección de la conducta) están «contaminadas» por las emociones (recuerdos, miedos, deseos, intereses).

Esto define la condición de los humanos como seres emocionales primordialmente y en un segundo término  como seres racionales. Por lo tanto, en el proceso de aprendizaje de un individuo lo que abre la puerta a aprender es la emoción. Esta despierta en las personas la curiosidad, el interés y por tanto el foco de la atención.  Está demostrado que atendemos a aquello que nos interesa, bien porque nos proporciona una recompensa positiva o nos evita algo negativo. Lo que no resulta significativo para el individuo, no despierta su atención.

Para Francisco Mora, Neuroeducación no es solamente llevar a las instituciones universitarias los logros conseguidos por la Neurociencia, “sino conseguir la mentalización de los profesores en cuanto a conocer cómo funciona el cerebro, extrayendo de ello conocimiento que ayude a enseñar y aprender mejor, sobre todo a los niños” (2017). Al contar el docente con esta información, su propio cerebro experimenta un cambio  que le lleva a ser consciente de que lo que enseña  es algo “más profundo que los propios conocimientos que transmite” (2017).

Parece claro que lo que se desprende de las últimas investigaciones, aunque tampoco nos sorprende, es que “la emoción es la energía que mueve el mundo” (Mora, 2017) y en consecuencia, si nos ceñimos al terreno del aprendizaje es fácil concluir que “para ver algo no solo basta con tenerlo enfrente, hay que tener, además, la actividad interna, la emoción, que permita verlo” (Mora, 2017). Es por ello que ya queda fuera de toda duda a la hora de definir ¿quién es un buen profesor? o ¿qué características ha de tener un buen profesor?, que un  profesional competente en educación  ha de tener, obviamente,  un bagaje de conocimiento científico de la materia o materias que imparte, pero además debe contar con un soporte humanístico y con la capacidad de transmitir  “emocionalmente” lo que sabe, algo que va infinitamente más allá de un libro de texto.

Cuando se pregunta a un alumno, y esto hay multitud de estudios que lo avalan, qué fue aquello que lo motivó a seguir estudiando, a desarrollar el amor por un área determinada del conocimiento o a potenciar su autoestima y a creer en sí mismo, cuando quizá las circunstancias no le eran muy favorables, es muy frecuente que nos encontremos con un maestro o una maestra (y este hermoso término me vale para cualquier etapa educativa) que supieron marcar la diferencia y fueron capaces de llegar al corazón .

Un estudiante recibe desde el principio de su relación, la impronta emocional que le permite detectar, con exquisita precisión, a un buen o a un mal profesor.

En sucesivos artículos que publicaremos en este blog iremos profundizando sobre el tema, con asuntos tales como el poder de la palabra o la lectura y las emociones. Esperamos que resulten de vuestro interés.

Bibliografía

Mora Teruel, Francisco. (2017).  Neuroeducación. Solo se puede aprender aquello que se ama. Madrid: Alianza Editorial S.A.

Para más información sobre la importancia de las emociones en los procesos de aprendizaje puede que te interese nuestro TALLER GRATUITO «Las emociones a través de la lectura» en el que trataremos de forma práctica como trabajar las emociones con nuestros hijos o alumnos a través de la lectura.

MÁS INFORMACIÓN