¿Sabes que el lenguaje puede regular el tono emocional y el grado de motivación? Sigue leyendo, te mostramos las claves de la importancia del lenguaje positivo.

Hace unos días publicamos en nuestro blog un artículo en el que hablábamos de los avances de la Neurociencia y de su implicación en la tarea educativa. A continuación vamos a seguir profundizando y ampliando con algunos otros conceptos, en concreto el de plasticidad cerebral.

¿Qué es la plasticidad cerebral? Se trata de la capacidad del cerebro de establecer nuevas comunicaciones neuronales, rutas nuevas para la intercomunicación de las neuronas y, por consiguiente, de su potencial de adaptarse continuamente a circunstancias cambiantes. Cada conducta repetida, cada nuevo hábito, suponen el establecimiento y/o la consolidación de redes neuronales que de alguna forma “automatizan” esas conductas.

La buena noticia que nos ha traído la Neurociencia es la evidencia de que en cualquier momento de la vida, incluso en edades avanzadas, es posible establecer nuevas conexiones neuronales si entrenamos nuestro cerebro proponiéndole retos y aprendizajes novedosos.

Por otro lado el lenguaje está en la base de casi todos lo que somos, de nuestra explicación acerca de cómo nos vemos a nosotros mismos y de cómo vemos el mundo que nos rodea. “Las palabras y nuestros recuerdos expresados dan forma a nuestro cuerpo, a nuestra expresión corporal, a nuestra expresión facial, a nuestra mirada, a nuestros gestos. Las palabras las sentimos en el cuerpo y forjan nuestra presencia física” (Castellanos ,L. 2016).

Vamos, tras la reflexión sobre los conceptos de plasticidad cerebral y de lenguaje, a realizar algunas consideraciones sobre el diálogo que mantenemos con nosotros mismos (la persona con la que más hablamos al cabo del día) y de las palabras que empleamos en nuestras interacciones personales y, muy especialmente, en nuestra tarea como docentes.

Estudios científicos demuestran que el lenguaje puede regular el tono emocional y el grado de motivación, lo que nos va a predisponer a una mejor atención selectiva. ¿No es esta evidencia lo que necesitamos saber para adquirir el compromiso de cuidar de forma exquisita lo que nos decimos y lo que decimos a los otros?

¿Por qué es tan importante el Lenguaje Positivo?

Luis Castellanos (2016) afirma que “la ciencia del lenguaje positivo nos enseña cómo podemos darnos ánimo a nosotros mismos y dárselo a los demás palabra a palabra”.

“El lenguaje positivo va instalando firmemente otra visión sobre nosotros mismos y sobre nuestra toma de decisiones vitales, porque nos invita a ver el aspecto favorable de las cosas, de la vida.” (Castellanos, 2016)

“Tú puedes”, “genial”, “fantástico”, “eres capaz”, “ lo estás consiguiendo”, “confío en ti”,” me siento muy contento de tus progresos», son, entre otras muchas, palabras y expresiones necesarias en nuestro bagaje diario como profesionales. Pocas cosas serán tan valiosas en la huella que dejemos a nuestros alumnos como el potenciar su autoestima, la confianza en sí mismos y en sus posibilidades de crecimiento y superación, y para ello, las palabras, el lenguaje positivo, son la mejor herramienta.

Actualmente en nuestros colegios e institutos va cobrando cada vez más importancia la educación emocional. En esta línea muchos centros están llevando a cabo nuevas propuestas creativas que tienen como objetivo trabajar las emociones en las aulas, práctica que está mostrando claras evidencias de un mayor bienestar personal, tanto para profesores como para alumnos.

Empezar a buscar en la escuela las palabras que construyen un lenguaje positivo, poder responder a la pregunta “¿cómo me siento?”, ser capaces de expresar lo que nos produce alegría, bienestar o, por el contrario, miedo, tristeza, inseguridad… Tomar conciencia de que las palabras que nos decimos y que decimos a otros a lo largo del día no son inocuas, sino que van a construir el clima para sentirnos enérgicos, decididos, capaces, valiosos, en relación a nosotros mismos y colaborativos, empáticos y amables con los demás, y que todo ello a su vez va a generar una onda expansiva a nuestro alrededor que multiplicará el efecto.

Queremos finalizar estas reflexiones animando a todos, y muy especialmente a los que nos dedicamos a la docencia, a tomar conciencia de nuestro lenguaje, a “habitar” las palabras, como afirma Castellanos, sabiendo que existe una relación muy estrecha entre el bienestar personal, la satisfacción y la felicidad, y la capacidad de las personas de ver y expresar el lado positivo y favorable de las cosas.

Si estás interesado en información relacionada con este tema, puede que te interese nuestro TALLER GRATUITO «Las emociones a través de la lectura» en el que debatiremos sobre el tema y trataremos de forma práctica como trabajar las emociones con nuestros hijos o alumnos a través de la lectura.

MÁS INFORMACIÓN