El modo en que nos sentimos con respecto a nosotros mismos afecta de forma decisiva todos los aspectos de nuestra experiencia. La autoestima es la clave del éxito o del fracaso. De todos los  juicios a que nos sometemos, ninguno es tan importante como el nuestro propio.

                                                                                    Nathaniel Branden

En este artículo, hablamos de la importancia que tiene para cualquier persona poseer una saludable autoestima. Especialmente, nuestro alumnado, que se encuentra en un momento clarísimo de desarrollo de su personalidad. En este momento podemos ayudarle construir una saludable autoestima.

La autoestima es algo que se construye, se nutre y se consolida a lo largo de la vida. Esto es debido a que son muchos los momentos en la trayectoria vital de una persona en los que la autoestima puede verse devaluada, cuestionada o amenzada.

La autoestima tiene dos componentes:

  • un sentimiento de capacidad personal
  • un sentimiento de valía personal.

En definitiva, en este concepto se suman la confianza en uno mismo y también el respeto hacia nuestra persona. Se trata, en resumen, de sentirse capaz, valioso y con recursos para afrontar los desafíos que la vida nos depara.

Nunca antes, la educación ha tenido tan presente la importancia de la educación emocional como un factor de primer orden a tener en cuenta con nuestros niños y jóvenes. Si algo ha demostrado la neurociencia, entre otras muchas cuestiones, es la importancia de que exista un bienestar emocional en el sujeto que se enfrenta al aprendizaje (el alumno) para que haya una predisposición positiva hacia el mismo y que, por consiguiente, este resulte eficaz. Esto, en el caso de que solamente nos importase el rendimiento académico, puesto que, si como docentes nos importa el desarrollo integral del individuo, es obvio que el desarrollo de la autoestima trasciende el ámbito de lo meramente académico.

Queremos que este post nos sirva como una pequeña guía práctica para emprender acciones concretas que vayan en la dirección de ayudar a construir esta saludable autoestima en nuestro alumnado. De aquí estas 1o estrategias que nos ayudarán a mejorar la autoestima de nuestros alumnos.

Estrategias y actitudes como docentes para mejorar la autoestima de nuestros alumnos.

  1. Trabajaré en mejorar su confianza y su seguridad. En este sentido, me comprometo a reforzar sus logros y a obviar sus errores, sin caer tampoco en un absurdo “buenismo”, que evite las correcciones lógicas hacia lo que es mejorable.
  2. Le voy a aportar la fuerza que necesita para dar sus opiniones, favoreciendo su espíritu crítico y su opinión personal y ofreciéndole el contexto necesario en el aula para que se exprese, valorando de forma sincera sus puntos de vista.
  3. Potenciaré sus habilidades sociales, enseñándole que existen determinadas “reglas sociales” que potencian la comunicación y la comprensión entre las personas.
  4. Me comprometo a mejorar su empatía y asertividad, es decir, su capacidad de entender a los demás y también  de expresar de forma “saludable” sus sentimientos y sus demandas.
  5. Quiero potenciar su desarrollo personal, ayudándole a reconocer sus fortalezas como individuo. En este sentido, no voy a favorecer exclusivamente los aprendizajes reconocidos socialmente como “importantes” (áreas curriculares con más reconocimiento social : Lengua Castellana y Literatura, Matemáticas, CCNN , Inglés,.. ), sino que voy a poner en valor sus capacidades físicas , artísticas , de cooperación con sus compañeros…
  6. Le voy a permitir enfrentarse a los fracasos y a la frustración, entendiendo el fracaso como una oportunidad de volver a intentarlo, como un aprendizaje y no como una derrota.
  7. Voy a darle oportunidad de conocerse y quererse, valorando todo aquello de lo que es capaz, sin olvidar recordarle aquellos aspectos en que es susceptible de mejorar.
  8. Le voy a felicitar por aquellos logros que de verdad haya conseguido. No se trata de adular, ni de mentir, pero sí de “estar pendiente” de aquello que hace correctamente y de “pillarlo haciendo las cosas bien”, aprovechando esos momentos para el refuerzo y el elogio si puede ser público, mejor.

En este sentido, el paradigma de la educación tradicional ha estado siempre muy preocupado de “corregir los errores” y de “dar por supuesto los aciertos”, entendiendo estos como la “obligación” del discente. Este es un paradigma que ya está cambiando desde hace tiempo y que los docentes actuales hemos de asumir y reforzar.

  1. Le voy a demostrar mi amor. Aunque algo no esté bien hecho, aunque haya algún fallo…. voy a cuestionar, a corregir su trabajo, pero no voy a cuestionar su valía personal.
  2. Voy a entender y a ser empático con las situaciones personales que esté viviendo en este momento. Puede que tu “mochila personal” sea tan pesada que no le permita centrar su atención en aspectos académicos que para él, en este momento, son de segundo orden.

Esperamos que te haya gustado el artículo

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