¿Conoces la conductas disruptivas más habituales? Hoy hablamos de convivencia escolar

Iniciamos una serie de post que esperamos sean de vuestro interés a la hora de abordar con eficacia el desarrollo de los supuestos prácticos.

En este primero os vamos a hablar de convivencia escolar.

Este tema es crucial y te va a servir para:

  • Abordar un supuesto en el que se te plantee una situación que haya que resolver.
  • Introducir en un supuesto aspectos de gestión del aula que ayuden a la prevención de conflictos creando un clima positivo. Donde las interacciones entre el alumnado y entre el alumnado y el maestro/a generen sinergias que favorezcan el crecimiento personal y el del grupo.

La literatura sobre convivencia escolar publicada en las dos últimas décadas pone de manifiesto la necesidad de diseñar estrategias  de intervención preventivas que nos ayuden en nuestra tarea de educar.

¿Dónde está la clave en la convivencia escolar?

La clave en la convivencia escolar no está en abordar el conflicto cuando se plantea, algo que de una u otra forma, cualquier profesor/a hace cuando se da la situación.

Lo realmente importante es anticiparse al conflicto, favoreciendo dinámicas de relación interpersonal, de autoconocimiento y de integración grupal que vayan mucho más allá de “apagar fuegos” cuando se produzcan.

En este  punto es necesario introducir el concepto de inteligencia emocional, acuñado por Daniel Goleman en 1995, y que cada vez más las organizaciones de todo tipo ponen en valor como elemento (este tema será objeto de otro artículo).

Antes es interesante ver qué conductas más frecuentes son las que habitualmente nos encontramos en los centros educativos y que clasificamos como conductas disruptivas.

¿Cuáles son las conductas disruptivas más habituales?

El análisis de situación de un centro concreto, tras realizar una encuesta al profesorado, arrojó el siguiente resultado en cuanto a las conductas que de forma más habitual entorpecían en buen clima en el aula.

Seguro que os suenan algunas de ellas:

  1. Hablar a destiempo, levantarse sin permiso, molestar a los compañeros/as.
  2. Distracción y falta de atención.
  3. Descuido a la hora de traer el material para el normal desarrollo de la clase.
  4. Pérdida de respeto entre iguales durante los recreos o a la entrada y salida del centro.
  5. Incumplimiento de las normas consensuadas en el aula.
  6. Peleas en espacios comunes: patios, pasillos, aseos,..
  7. Insultos.
  8. No realizar a tiempo las tareas indicadas.
  9. Demandar permanentemente la atención del maestro/a.

Además, constatamos que entre las causas que potencian este tipo de conductas suelen encontrarse:

  1. Ausencia de límites claros en las familias, con estilos parentales excesivamente permisivos.
  2. Falta de motivación hacia las tareas escolares.
  3. Exceso de impulsividad y dificultades para tomar decisiones de manera reflexiva.
  4. Desconocimiento de estrategias para solucionar pacíficamente los conflictos.
  5. Dificultades de aprendizaje que generan frustración en el alumno y favorecen la desatención y la necesidad de llamar la atención de formas poco adecuadas.
  6. Sensible incremento de familias desestructuradas, situación que afecta sensiblemente al comportamiento de los niños.

Estilos docentes para actuar ante estas conductas disruptivas

Diferenciaremos a continuación las características de los distintos  estilos docentes (Beltrán , 2000), que nos van a ayudar a identificar nuestra forma de posicionarnos en el aula.

Además nos va a ayudar a darnos cuenta de aquellos aspectos que es interesante mantener porque nos funcionan adecuadamente o, por el contrario, vemos necesario modificar.

Estilo autoritario

  • Límites estrictos.
  • Preocupación excesiva por el orden.
  • Intenta regular todas las conductas.
  • Impone las normas sin consultar a los alumnos.
  • Basa la relación profesor- alumno en la obediencia y el temor al castigo.
  • No hay una relación afectuosa ni empática entre el profesor y los alumnos.
  • El cumplimiento exhaustivo de las normas se convierte en prioritario, aun a costa del aprendizaje de los alumnos.

Estilo permisivo

  • Límites laxos.
  • Incapacidad para mantener el orden o desinterés por el mismo.
  • Apenas si se regulan las conductas.
  • Los límites son impuestos por los alumnos problemáticos.
  • Las relaciones se basan en el “coleguismo” y en el “pandillismo”.
  • Las faltas de respeto al profesor y a los compañeros son frecuentes.
  • Las normas se incumplen habitualmente o no existen.

Estilo democrático- directivo

  • Límites razonables.
  • El orden está al servicio del aprendizaje.
  • Se regulan solo las conductas significativas.
  • Los límites son consensuados por los alumnos.
  • Relaciones basados en la reciprocidad, el respeto y la empatía.
  • Hay un clima afectuosos y de respeto mutuo.
  • Las normas se cumplen sistemáticamente y su cumplimiento está al servicio del aprendizaje de los alumnos.

Por el momento te dejamos este breve diagnóstico de la disrupción en el aula para ver próximamente las estrategias de intervención que están ofreciendo mejores resultados para mejorar la convivencia y que añadirán valor a tus supuestos prácticos.