Los tiempos están cambiando. En realidad hace tiempo que lo hicieron, solo que los cambios los vamos viendo de forma paulatina en nuestro entorno. Nosotros, esos prototipos de futuro dinosaurio que somos los padres, madres y profesorado de hoy, procedemos de un mundo ignoto en el que no había smartphones ni tablets, ni siquiera Internet. Un extraño universo en el que el mismo ordenador era un artículo exótico, ¿os acordáis? Sin embargo, más tarde o más temprano todos nos hemos ido incorporando a esta nueva sociedad más rápida, hiperconectada y en el que las relaciones sociales se reparten entre las presenciales y las virtuales.

Nuestros hijos y alumnos, sin embargo, han nacido en un planeta que, siendo el mismo geográficamente, es bastante distinto en lo que a tecnología y comunicación se refiere. Nacieron ya entreteniéndose con vídeos de Youtube para que se tomaran la papilla sin rechistar. No han vivido la evolución de un teléfono móvil (que podías utilizar fuera de casa, lo que para nosotros fue ya un salto cósmico de las telecomunicaciones) hacia un dispositivo con cada vez más prestaciones. Para ellos el móvil es justo lo contrario: un dispositivo para conectarse a Internet y utilizar montones de apps con el que, además, puedes hacer llamadas de teléfono (otra aplicación más). Ni que decir tiene que ellos llevan la razón, claro: un móvil es exactamente eso.

Pero bueno, tanto para unos y para otros, sea de forma nativa o más adaptada, con curva de aprendizaje o con habilidad innata, lo cierto es que hoy en día nuestro “mix” de relaciones sociales incluye a partes iguales contactos “reales” (presenciales) y contactos virtuales.

Con las relaciones presenciales estamos acostumbrados a lidiar, y por ello estamos preparados para enseñar a nuestros hijos e hijas las herramientas sociales necesarias para desenvolverse. ¿Pero qué sucede con las relaciones virtuales? Pues parece que no es todo tan fácil; si no, no serían necesarias charlas como éstas.

INSCRÍBETE GRATIS

Charla Gratuita. Menores y Redes Sociales

Inscribete en la charla gratuita que tendrá lugar el 7 de mayo a las 17.00 horas en el Hotel AC de Juan Carlos I. Murcia. Hablaremos de los problemas y peligros de internet para los niños y adolescentes y como podemos prevenirlos como docentes o padres.

Your Content Goes Here

INSCRÍBETE GRATIS

Porque la relación virtual con otras personas a través de Internet y las redes sociales se parece en muchos aspectos a “la normal” (y por eso puede ser engañosa), pero tiene una serie de características propias que nos pueden despistar: primero es difícil asegurar que realmente conocemos la identidad de nuestros interlocutores, esos miles de “amigos” y contactos que tenemos en Facebook o Twitter. Hacemos un acto de fe confiando en que sean quienes dicen ser y de verdad se correspondan con su foto y su nombre de usuario. Segundo, todo lo que compartimos, sean opiniones, comentarios ingeniosos o fotografías íntimas, incluso aunque creamos hacerlo en un contexto limitado, entra dentro de una esfera de difusión y publicidad que difícilmente podemos controlar. Nunca como hoy fue tan cierto el viejo aforismo “Somos esclavos de lo que decimos y dueños de lo que callamos”.

Los más jóvenes acceden hoy a este mundo cada vez antes, y casi siemprecon un exceso de confianza e ingenuidad, lo que los hace proclives a ser víctimas de delitos como el grooming, el sexting, el cyberbulling… En ocasiones víctimas, sí, pero también verdugos, pues la ilusión del anonimato y la aparente vida efímera de los contenidos facilita la complicidad, incluso inconsciente, en ciertas conductas que siempre son dañinas pero, además, pueden ser constitutivas de delito.

En esta charla coloquio del 7 de mayo en Grupo Pedro Nicolás vamos a hablar de todo esto desde una triple perspectiva: social, tecnológica y jurídica. E intentaremos dar pautas para orientar a los jóvenes, como padres, madres o educadores, para que puedan aprovechar el enorme potencial positivo que tiene Internet, evitando sus posibles peligros.

Decía Steve Jobs que el ordenador era como una bicicleta para el cerebro. Con una bicicleta pueden ocurrir accidentes, pero lo normal es que no se produzcan y que el ser humano experimente una mejora en su interacción con el mundo. El reto es enseñarles a pedalear y guardar el equilibrio. ¿Te apuntas?